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El Refugio Franciscano: política, especulación inmobiliaria y activismo animal

  • hace 4 días
  • 3 Min. de lectura

Como entender el conflicto del Refugio Franciscano.

Texto: Pablo Gabriel Santillán Torres Torija Imágenes Cortesía.



Ciudad de México a 21 de enero 2026 El Refugio Franciscano atraviesa uno de los momentos más difíciles desde su fundación. Creado en la década de 1970 por Ita Osorno, con apoyo del reconocido filántropo Antonio Haghenbeck, el refugio ha dedicado casi sesenta años al cuidado de perros callejeros. Sin embargo, hoy es noticia no por su labor animalista, sino por una compleja red de litigios, conflictos internos y presunta corrupción, que ha derivado en uno de los casos más polémicos de la Ciudad de México.


1. Origen y filosofía del refugio

Desde su fundación, el Refugio Franciscano adoptó una política fundamental: no rechazar a ningún animal.La visión de Ita Osorno y el respaldo económico de Haghenbeck permitieron establecer la organización en un predio otorgado en comodato en 1977, ubicado entonces en las afueras de la ciudad, sin un valor comercial significativo.


Con el tiempo, la dinámica urbana transformó la zona. Hoy, ese terreno de 16,500 m² se encuentra en una de las zonas residenciales más caras del país: Santa Fe, en la Ciudad de México. Esta revalorización es el origen de la disputa legal actual.




2. El cambio en la Fundación Haghenbeck

Tras la muerte de Antonio Haghenbeck, su patrimonio —incluyendo la ex Hacienda de Santa Mónica, el Museo Casa La Bola y diversos predios— quedó bajo la administración de su fundación.Este patrimonio, antes utilizado con fines culturales y altruistas, comenzó a ser manejado con criterios crecientemente mercantiles. Actividades que antes podían realizarse gratuitamente ahora requieren pagos elevados, lo que generó molestias y sospechas.


Desde 2019 se documentaron presuntos malos manejos internos, entre ellos denuncias contra la entonces tesorera Carmela Rivero, acusada de irregularidades administrativas.



3. La venta del predio y el conflicto legal

Lejos de esclarecerse, la situación se agravó. Carmela Rivero llegó a presidir el patronato y, violando los estatutos de la fundación, vendió el predio del Refugio Franciscano a la empresa Fibra Uno (FUNO) por 650 millones de pesos.


Sin embargo, aquí surge una incongruencia alarmante:

  • La fundación solo reportó ingresos por 650 mil pesos.

  • En 2015, un terreno de 1,500 m² —una décima parte del tamaño del predio del refugio— se vendió en 800 millones de pesos.


Esto sugiere una venta por debajo del valor real y un posible desfalco al patrimonio de la fundación.

A ello se suman presuntos vínculos de Rivero con empresas inmobiliarias y relaciones políticas que habrían facilitado la operación.


4. La propuesta de Fibra Uno y el rechazo del refugio

Como parte de la negociación, FUNO ofreció reubicar a cerca de mil perros en un predio en Texcoco.Los administradores del refugio rechazaron esta opción, argumentando que el terreno no tiene las condiciones necesarias para albergar a los animales.


En el sexenio anterior, la entonces procuradora determinó, tras una investigación, que el predio no podía venderse, y existe una sentencia que ordena devolverlo al Refugio Franciscano.

Clara Brugada  al servicio de Fibra Uno
Clara Brugada al servicio de Fibra Uno

5. Implicaciones políticas y acusaciones

Diversos testimonios señalan que el gobierno capitalino habría actuado para favorecer la operación de Fibra Uno, presuntamente con la intención de destinar el terreno a proyectos de lujo.Esto contrasta con el discurso animalista de la actual administración y genera cuestionamientos sobre prioridades y valores.

También circulan versiones que apuntan a la fabricación de pruebas contra el refugio, lo que ha intensificado la indignación entre activistas y ciudadanía.


6. Un patrón de prácticas inmobiliarias cuestionables

La Fundación Haghenbeck enfrenta un problema grave de transparencia. En lugar de fortalecer su patrimonio cultural y cumplir con sus fines altruistas originales, sus administradoras han sido vinculadas a operaciones irregulares y opacas.


Por su parte, Fibra Uno ya ha sido señalada en otros casos polémicos, como la construcción del complejo Samara en Naucalpan, presuntamente en contra de la normativa urbana y del rechazo de vecinos.


Este caso del Refugio Franciscano expone cómo operan ciertos intereses especulativos en el Valle de México y cómo pueden influir —o someter— a autoridades locales para beneficiar proyectos privados, incluso a costa del medio ambiente, comunidades enteras y, en este caso, cientos de animales vulnerables.

Andre El-Mann Arazi CEO Fibra Uno
Andre El-Mann Arazi CEO Fibra Uno

Conclusión

El conflicto del Refugio Franciscano no es solo un enfrentamiento legal: es un símbolo de la tensión entre intereses inmobiliarios, poder político y causas sociales y animalistas. La historia plantea una pregunta fundamental:


¿Cómo pueden los ciudadanos y organizaciones protegerse frente a estructuras económicas y políticas que, al parecer, se articulan para favorecer la especulación a costa del bienestar colectivo?

 

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