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¿Puede llegar el litro de Magna a 33 pesos?

  • hace 6 horas
  • 3 Min. de lectura
La historia detrás del encarecimiento de la gasolina

Texto: Pablo Gabriel Santillán / Imágen IA

Ciudad de México, martes 14 abril 2026.- Uno de los desafíos más apremiantes que enfrenta México en la coyuntura actual es el persistente avance de la inflación. Tras la pandemia, la economía nacional ha puesto en evidencia una serie de fragilidades estructurales estrechamente vinculadas con su limitada capacidad para generar bienes y servicios suficientes que garanticen la subsistencia de la población y el adecuado funcionamiento del sistema productivo.


En la teoría económica, se denomina choque de oferta a aquellas situaciones en las que la producción de un bien o servicio resulta excesiva o insuficiente, provocando un impacto significativo en el conjunto de la economía. En el escenario presente, México enfrenta un choque de oferta derivado del desequilibrio en los precios internacionales del petróleo, un insumo estratégico para el desarrollo económico global.


Las tensiones geopolíticas recientes, particularmente los ataques de Estados Unidos a Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, han restringido el suministro mundial de petróleo. Esta reducción ha afectado de manera directa la disponibilidad de energéticos, especialmente gasolinas para el consumo automotriz y combustibles esenciales para los procesos productivos. Como consecuencia, la economía mexicana se encuentra notablemente debilitada, inmersa en un entorno de inflación creciente que erosiona el poder adquisitivo de los hogares.


Ante este panorama surge una pregunta inevitable: ¿acaso México no es un país petrolero? La respuesta es afirmativa, aunque la realidad es considerablemente más compleja. Si bien México extrae petróleo, no cuenta con la capacidad necesaria para refinar la totalidad de su producción. De los aproximadamente 1.6 millones de barriles diarios que produce Petróleos Mexicanos, solo se refinan alrededor de 1.1 millones, lo que obliga a comercializar en el exterior cerca de medio millón de barriles diarios de crudo.


Incluso si el país lograra refinar la totalidad de su producción petrolera, el problema no quedaría resuelto. México importa alrededor de 270 mil barriles diarios de gasolina y, a través de un sistema de distribución complejo, abastece el mercado interno con aproximadamente 630 mil barriles diarios. Más de la mitad de la gasolina que se consume en el país es de origen extranjero, lo que revela una profunda dependencia energética.




Esta vulnerabilidad en el suministro de combustibles y en el consumo de energéticos resulta sumamente grave. Existen diversas alternativas para corregirla, aunque todas requieren un elevado grado de cooperación institucional, voluntad política y transparencia en la gestión pública.


La primera de estas soluciones consiste en lograr que la refinería de Dos Bocas opere a plena capacidad. Sin embargo, este objetivo se ha visto obstaculizado por problemas graves de corrupción y presunto enriquecimiento ilícito que han impedido que la instalación alcance su potencial productivo. En un lapso inferior a un mes, la refinería ha sufrido dos incendios que han paralizado sus operaciones, reflejando deficiencias significativas en su planeación y ejecución. A ello se suma que el costo de su construcción triplicó las estimaciones originales, sin que hasta ahora se hayan materializado los resultados esperados.


La segunda alternativa está relacionada con la recuperación de ingresos de Petróleos Mexicanos. Diversas estimaciones señalan que la venta de combustible robado representa aproximadamente el 12 % del consumo nacional. Esta práctica afecta de manera severa la operación de la empresa productiva del Estado, que enfrenta pérdidas económicas considerables y presiones financieras crecientes. Ese porcentaje de combustible ilícito podría representar los recursos necesarios para saldar adeudos con proveedores o para impulsar el desarrollo de infraestructura estratégica. No obstante, se sabe que una parte significativa de estos ingresos ilegales fue destinada al financiamiento de campañas políticas del partido en el poder, lo que dificulta la resolución de este problema en el corto plazo.


La tercera vía de solución apunta hacia un reordenamiento integral del sistema energético. Actualmente, México depende en exceso de los combustibles fósiles para sostener su actividad económica. Sin embargo, las condiciones geográficas y climáticas del país favorecen el aprovechamiento de energías renovables, en particular la solar. México se encuentra en una posición privilegiada para transitar hacia un modelo energético más limpio y sostenible con mayor rapidez que muchas otras naciones.


El panorama es delicado. De retirarse el subsidio gubernamental a los combustibles, el precio de la gasolina podría alcanzar los 33 pesos por litro. La pregunta de fondo es cómo se llegó a este nivel de vulnerabilidad en tan poco tiempo y, sobre todo, qué transformaciones estructurales serán necesarias para que el país logre salir de este complejo entramado económico y energético.

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