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La censura del INE al PRI y la respuesta contundente de su dirigente

  • hace 1 día
  • 6 min de lectura
El choque entre el PRI y el INE reabre el debate sobre los límites de la libertad de expresión, la crítica política y el papel del árbitro electoral en la democracia mexicana.

¡El PRI y su dirigente Alejandro Moreno no están solos!¡Y el INE cometió un acto de censura que es muy reprochable!


Ciertamente, el hecho de que haya militantes morenistas ligados al crimen organizado, concretamente al narcotráfico, como los hay en otros partidos, no justifica que a una organización política se le llame "narcopartido". Pero "Alito" Moreno así lo ha señalado.


¡La verdad y la libertad no se penalizan ni se regatean!


Se debe dejar muy claro que el Instituto Nacional Electoral (INE), un organismo que nos dimos los mexicanos como privilegio democrático en el pasado reciente, no fue creado para silenciar las voces críticas.


Muy al contrario, fue instaurado para llevar, en lo posible, la lucha política a un espacio donde la palabra y la lucha de las ideas destensaran cualquier riesgo de enfrentamiento y evitaran, en lo posible, el escalamiento de cualquier conflicto electoral en detrimento de la integridad misma de los mexicanos.


Pretender silenciar la crítica o el reproche político solo iría en contra de la propia naturaleza y funcionalidad del INE, porque destruiría el alma de nuestra frágil democracia.


Sin embargo, el pasado miércoles 29 de julio, en sesión independiente de la Comisión de Quejas y Denuncias del referido instituto, convertido este en auténtico panegirista del partido en el poder, ordenó al PRI, encabezado por el senador Alejandro Moreno, retirar cualquier tipo de señalamiento de "narcopartido" hecho contra Morena.


Lo que, de inmediato, "Alito" Moreno calificó como una forma de censura.


Las consideraciones hechas por la referida comisión del órgano electoral gravitaron en torno a que "podrían constituir la imputación de hechos o delitos falsos al vincular al partido denunciante con el narcotráfico sin sustento fáctico...".


Esta sanción a la que arribó la comisión del INE surge con base en una denuncia presentada con antelación por Morena, dada "la difusión de mensajes en redes sociales suscritas por el presidente del PRI, que utilizaban expresiones como 'narcogobierno', 'narcopropagandista', 'narcopolíticos', 'narcodictadura', 'Cártel de Morena' y 'narcopartido', haciendo alusión a Morena".


Y poco faltó para que, en esa sesión calificada como "extraordinaria y urgente", le fuera concedida la tutela por parte del INE a Morena, el partido denunciante, que argumentó que tanto las publicaciones difundidas por la cuenta del propio senador priista, o incluso las "reposteadas" por sus seguidores, se referían a hechos futuros de realización incierta.


Por todo lo anterior, el PRI y su dirigente, "Alito" Moreno, han anunciado una impugnación...


Seguramente el PRI y su dirigente nacional se anticiparon con esto a posibles y futuros "arranques autoritarios y de clara tendencia persecutoria", en lo sucesivo, por parte del gobierno.


Pero que contradiga el lector al suscrito si acaso, en esos epítetos empleados por el político campechano para dirigirse al movimiento hegemónico en el poder, existe un rasgo mínimo de injusticia o de alejamiento de lo que es la llamada "verdad pública", aquella que es del dominio de la mayoría de la población... Porque una cosa es la "verdad pública" y otra muy distinta es la "verdad legal" de todo relato o fenómeno.


¿Acaso la prensa nacional o internacional no ha difundido ampliamente y con suficientes elementos hechos donde existe presunta vinculación de autoridades y políticos extraídos de ese movimiento político en el gobierno, desde 2018, con el crimen organizado?... ¿Acaso las denuncias hechas por el Departamento de Justicia del gobierno estadounidense son de poca monta?... Hay procesos penales y personajes perseguidos ya, como es el caso de los mencionados por la justicia de los Estados Unidos.


Pero no por eso, ciertamente, merece Morena que se le llame "narcopartido", no obstante que es evidente el contubernio y la relación que han existido por parte del gobierno y de algunos dirigentes con el crimen organizado, como lo señaló en su momento el gran Porfirio Muñoz Ledo, quien fuera morenista y le entregara la banda presidencial a Andrés Manuel López Obrador.


Ahora bien, si la sociedad mexicana o de cualquier lugar del orbe se circunscribiese a analizar, evocar, difundir, asimilar o comentar lo concerniente a la "verdad legal", es decir, a lo que jurídicamente alcanzó la sanción firme de los tribunales, pues la comunicación interpersonal se limitaría a meros formulismos, tesis o citas legales contenidas en códigos y leyes.


La "verdad pública" está dotada de consenso colectivo y depende absolutamente de la transparencia de los gobiernos para permanecer en el tiempo.


Imaginemos, nomás: si los mexicanos adoptáramos por decreto o por disposición del INE el ordenamiento de que solo nos comunicásemos con "verdades legales", sentenciadas y en firme, la convivencia diaria sería como un sketch del programa de Eugenio Derbez.


Por eso y muchas otras razones más, hoy es necesario destacar la valentía de este líder opositor llamado Alejandro Moreno Cárdenas... "Alito".


Porque ha tenido el valor de alzar la voz cuando el resto de los mexicanos nos hemos mantenido callados.


Porque nos ha recordado, con sus expresiones y hasta con sus acciones, que la libertad para expresarnos no es un favor del o los gobiernos en turno, sino un derecho que nos hemos ganado los ciudadanos con la evolución de la sociedad hacia el Estado moderno. Es un derecho sagrado.


Porque cada una de sus palabras, analizándolas bien, ha venido "cuarteando", poco a poco, el muro de la intransigencia y la tiranía de este gobierno maltrecho, que no acaba de instalarse ni entender cuál es el sentido de un gobierno en medio de la realidad que vive el mundo en los albores del tercer milenio.


"Alito" Moreno, desafortunadamente, tiende a ser tratado por este gobierno como un "perseguido político", más que como un simple actor político censurado, derivado de las denuncias interpuestas por su sucesora, la nefasta gobernadora de Campeche, Layda Sansores.


Por eso, desde hoy puede quedar claro que "no se permitirá un martirio político más"... pues han sido ya suficientes los candidatos, dirigentes, defensores de derechos humanos y periodistas no solo perseguidos, sino ultimados por las balas cobardes del crimen organizado en los últimos años, sin que haya institución que haga algo por evitarlo y sancionarlo.


Sin duda vivimos en México un momento oscuro.


La sombra del poder intenta silenciar a quien ha sido, más de una vez, la voz de todos los que no piensan como el gobierno quiere.


"Alito" ha sido, para decirlo en términos futbolísticos, ese medio de contención natural y ofensivo a la vez, que sube y baja sin parar, recuperando balones de forma virtuosa, surtiendo pases a gol, encauzando el ataque cuando más ubicada y numerosa sea la defensa del área contraria. Es un "Cuauhtémoc Blanco" en la cancha... aunque el morelense sea un fracaso en la política.


Ha sido un líder opositor curtido en la adversidad; esta última se la ha encontrado hasta en su propio instituto político, porque ha asumido decisiones, sobre todo estatutarias, que han lastimado a gran parte del priismo.


Porque se ha apoderado del control total del partido y, jurídicamente, la sentencia del Tribunal Electoral fue inapelable e inatacable, por lo que "Alito" Moreno permanecerá, irremediablemente, al frente del PRI hasta que él quiera; prácticamente, su puesto es vitalicio. Hagan lo que hagan sus opositores dentro del tricolor.


Moreno Cárdenas ha logrado, mal que bien, unir nuestras diferencias bajo un solo grito de resistencia y dignidad, y hasta con un simple "empujón a la injusticia y a la peladez de cierta clase política".


"Cuando un gobierno (o una de sus instituciones) decide qué es lo que puede decir un dirigente opositor sobre el partido en el poder, deja de actuar como árbitro electoral y abre la puerta a la censura", como bien dice el propio "Alito"; pero, además, se aproxima con celeridad a cometer actos de "persecución política".


Este senador priista ha sabido ser un punto de encuentro y esperanza, por muy incipiente que les parezca a sus detractores, pero finalmente lo es para muchos mexicanos que ya están cansados de la insensibilidad y de la ineficiencia de este gobierno.


"Alito" Moreno y sus arrojos "envalentonados" no están solos.


No permitamos que él, ni ningún otro líder que pueda surgir en los próximos días, del partido que sea, "doble las manos" en su lucha por la dignidad de los mexicanos.


La historia juzgará a los hombres libres y justos... y a los que, desde el gobierno, pretenden borrarle al pueblo el camino hacia la democracia y la libertad, que con tanto sacrificio ya se había construido.


¡La verdad no desaparece, aunque se intente borrar una simple publicación!


*** Las opiniones vertidas en este texto son responsabilidad exclusiva de su autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de este medio.

 

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